Los paneles acústicos y decorativos no son una invención moderna. Desde los suntuosos tapices medievales que no solo decoraban sino que aislaban del frío y el eco en castillos de piedra, el ser humano ha intentado domar sus paredes.
En los siglos XVIII y XIX, los elegantes revestimientos de madera tallada (boiserie) se hicieron populares en Europa, ofreciendo lujo visual y cierta calidez acústica a los grandes salones de baile.
**Dato Curioso:** El famoso Royal Albert Hall de Londres tenía una acústica tan terrible cuando se inauguró en 1871, que tuvieron que colgar decenas de "hongos" gigantes de fibra de vidrio del techo para detener los ecos. Esta fue una de las primeras aplicaciones a gran escala de la difusión acústica suspendida.
Hoy, la tecnología nos permite crear paneles de espuma de melamina, PET reciclado o madera perforada, que son ligeros y estéticos. ModuWall rinde homenaje a esa búsqueda histórica de confort y belleza, democratizando el diseño arquitectónico.